El abrazo entre Simeone y Mourinho antes del partido fue el último momento de calma en un derbi que tardó muy poco en perderla. 12 años después de su último combate oficial, los 2 profesionales volvieron a encontrarse en un Metropolitano entregado a los suyos, pero el rencuentro quedó de forma rápida sepultado bajo la tensión, las manifestaciones y un partido en el que cada balón parecía tener algo más en juego.










