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El Barça sigue aumentando sus goleadas, con 7 goles al Racing (7-2) | RESUMEN y GOLES

Hay personas que deben esforzarse de lo lindo para controlar las tormentas que le avizoran dentro suyo. A João Cancelo le va bien dedicarse al fútbol, pues sobre el terreno de juego, con libertad para realizar un poco lo que le viene en gana , puede expandir ese caos que resulta tan desconcertante como bello. Se le excusa , claro, que logre fallar en un gol del Racing en el momento en que, en la misma noche de perros, obsequia 2 martillazos desde fuera del área que glorifican el instante de un Barça que ya enlaza siete victorias (seis en Liga, una Champions) en su mejor comienzo de temporada de siempre y en todo momento.

Nunca antes en su trayectoria había marcado Cancelo dos tantos en un mismo partido. Tenía fundamentos para levitar ahora que se juega el puesto con otro futbolista, Xavi Espart, aún bien difícil de clasificar. Quien tiene bien clara su función en el aparato es Raphinha, que capturó tres tantos más (ya son 11 esta temporada), y que bien explota su buena traza con los penaltis –anotó 2 con convicción y suma eficiencia –, bien aprovecha como los arietes clásicos los regalos al centro del área, como el que le brindó Dani Olmo.

Adeyemi, un suplicio para los defensas

Hubo múltiples protagonistas más. Como Adeyemi, un suplicio para los oponentes y que concedió a Lamine el séptimo gol. O como Gabriel Jesus, el brasileño que lee la Biblia antes de ponerse a correr, y al que le volvió a bastar un pestañeo para dibujar una rosca a la red. Dice Gabriel Jesus que Dios tiene un plan para él. Por ahora , ese plan divino no pinta mal.

Barcelona\'s Brazilian forward #11 Raphinha celebrates scoring his team\'s fifth goal and a hat-trick during the Spanish league football match between FC Barcelona and Racing Santander at the Camp Nou stadium in Barcelona on September 16, 2026. (Photo by Lluis GENE / AFP)
Raphinha, en plena celebración. / LLUIS GENÉ / AFP

Tuvo mérito la noche del Barça. Justo antes que comenzara el partido, los teléfonos móviles inteligentes en el estadio han comenzado a atronar con la alarma mandada por Protección Civil con aviso de «tiempo violento». Un aficionado con la remera de Pedri se peleaba con su chubasquero porque no había forma de adivinar dónde estaba la parte frontal y dónde la trasera del plástico. Más aun cuando en la mano derecha tienes un vaso de cocacola y en la izquierda el teléfono móvil. Es el costumbrismo que toca vivir en este Spotify Camp Nou que acabará siendo una máquina de conseguir dinero , que en 2029 acogerá la tercera final de la Copa de Europa de su historia , y que, antes, si bien aún habrá que saber cuándo, va a tener una cubierta que borrará las emociones intensas de los días lluviosos.

Cuando menos , entre paraguas, viseras y destellos de los relámpagos, los apasionados lograron revisar que Hansi Flick tiene entre ceja y ceja llegar a la estepa de las selecciones con el aparato en la atalaya. De ahí que hiciera los cambios justos para seguir con la buenaventura, todos quirúrgicos y en ningún caso que tengan la posibilidad de corromper la composición.

Si acaso , la suplencia mucho más llamativa fue la de Cubarsí, a quien reemplazó Christensen. Cancelo, al que flotaban en la frontal del área, se quedó con la plaza de Espart en el lateral izquierdo. Olmo, mientras , se agradó en la mediapunta y Adeyemi, tras su tremendo gol ante el Elche, probó con otra destacable actuación –forzó 2 penaltis– que puede llegar a amenazar la titularidad a Gordon.

Lamine se sale con la suya

Rodri semeja inamovible en la maquinaria, al paso que Lamine, en la semana en que reclamó el Balón de Oro, falló el penalti que le cedió Raphinha con un disparo que desveló alguna indecisión. Sabe el de Rocafonda que estos días se está jugando la pelota dorada, conque optó por llevar a cabo su propio partido entre cabriolas, quiebros, un tiro al palo o un gol anulado que le hizo torcer el ademán. Se calmó con una asistencia a Gabriel Jesus y el tanto final con el que ha podido tenderse satisfecho bajo la lluvia.

Se lo tomó de otro modo el técnico del Racing, José Alberto, seguro de que sus guerras son otras bien diferentes. Conque optó por proteger a sus mejores futbolistas de inicio , como el joven del costado Jorge Salinas –pretendido este verano por el Barça–, Pablo García, Iván Martín, Vicente o incluso Zabiri, un emprendimiento de estrella marroquí que ya ha amontonado seis goles en el campeonato, el último en el Camp Nou.

El plan del Racing quedó en nada en exactamente el mismo instante en que Cancelo propinó al balón su primer derechazo. Ni siquiera el tanto de Maguette Gueye, en uno de los pocos episodios en que el Racing ha podido acercarse al área rival , cambió el guion de un partido que el Barça gozó como un niño dando saltos sobre los charcos.

No era noche para sustos, por más que Szczesny, que sustituyó a Joan Garcia por precaución, se enredara y permitiera el gol de Zabiri. Poco importó porque el Barça siguió a lo propio , corriendo, bailando y cantando con la sonrisa de Gene Kelly.

TiroAlPalo