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El Athletic se tuvo que conformar con un empate, en la visita del Elche (1-1) | RESUMEN y GOLES

La fiesta que San Mamés auguraba desembocó en desilusión. Y en un pequeño berrinche por culpa de un desenlace que no se contemplaba y debido asimismo al deficiente fútbol del Athletic. Este sábado, en absoluto emuló al buen equipo de las dos jornadas anteriores , ambas saldadas con victoria.  La visita del descolgado en la tabla Elche dejó un mal regusto. Si bien hasta el descanso su inferioridad fue patente y ha podido pagarlo en el marcador, luego aguantó el tipo y, quién lo hubiera vaticinado , no anduvo lejos de ofrecer la campanada.

Un gol de penalti, en la habitual caraja que acostumbra aflorar en los comienzos , esta vez de la segunda parte, complicó la vida a los de Edin Terzic, cuyo catálogo de elementos ofensivos dejó bastante que desear. Así que debió ser un lance extraño lo que permitiese eludir la derrota enfilado ahora el tramo final del acercamiento.

No compareció el Athletic ágil, dinámico y profundo que la afición tenía en cabeza. Ha sucedido toda la vida que cuanto más asequible se muestra un partido en el hogar , menos cunde. Los condicionantes apuntaban a un pulso desequilibrado, por inercias y potencial de los equipos; sin embargo , esta clase de previsiones tienden a desvanecerse con enorme frecuencia. Es algo que se olvida con facilidad , hasta que se registra una exclusiva decepción que molesta porque o no se vio venir o, peor, no se quiso ver venir.

Lo evidente fue que mientras el Elche fue leal a su versión frecuente , que le costará mejorar , el Athletic no dio la talla. Aparte de que todavía es pronto para hablar de un bloque bien estructurado y en forma, faltó criterio y efectividad en la mayoría de las cosas que intentó. Como colectivo carburó sin prestancia y solamente se lograron salvar aportaciones particulares de enjundia. En la faceta creativa por lo menos , el déficit de talento y precisión lastró el fútbol hasta el punto de permitir que un contrincante tan vulnerable como el Elche se marchase para casa con la convicción de que hasta flirteó con el triunfo. Un triunfo que, evidentemente , no le hubiera correspondido.

Dando por hecho que le daría alguna vuelta, Terzic se decantó por reiterar alineación. Y no pues aquello que da resultado no se deba tocar, ya que las verdades inmutables , las certidumbres no existen en el fútbol. Valoraría la lengua alemana que un bloque con la capacidad de arreglar el riguroso reto que representa cruzarse con el Atlético de Madrid merece disfrutar de continuidad, más que la iniciativa de que si se ganó a los colchoneros, con más razón a un Elche muy agobiado. Entablar el nivel de dificultad de los partidos en función del contrincante o de las comparaciones entre rivales suena bien para realizar quinielas no para ocupar un banquillo profesional. Claro que buscar alguna similitud en los planteamientos de Martín Anselmi y Simeone resultó imposible.

En cambio, el Athletic arrancó igual, deseando llevar las riendas y lo logró ampliamente. Nunca tuvo el conjunto alicantino voluntad de discutir la iniciativa , se limitó a amontonar personal atrás y soportar. Logró su objetivo en una primera mitad en que Simón ni tocó la pelota con las manos, si bien fuera a costa de ceder tres o cuatro ocasiones muy comprometedoras para sus intereses. Daba la sensación de que el Elche lo fiaba todo a que no se materializase el destino al que se abocaba con su actitud, que indudablemente sugería una derrota rotunda. Acaso confiaba en un milagro.

O quizá su renuncia explícita a producir juego, esa forma tan atrevida de aceptar inferioridad respecto al Athletic, le valdría para rascar algo en el caso de que los rojiblancos exhibiesen una tremenda inoperancia en los metros definitivos. No ocurrió esto, ya que pese a que el monólogo local no se tradujese en apuros muy evidentes para Dituro salvo a veces sueltas, el repaso de las mejores aproximaciones tranquilamente pudo haberse reflejado en el marcador en una virtud de los chicos de Terzic.

Iñaki Williams protagonizó la primera ocasión , bien próximamente , a cesión espléndida de Sancet (fue casi lo mejor que logró ) y falló a un metro de la línea; Navarro no alcanzó entonces un pase de la desaparición del capitán y Yuri estrelló su rabioso zurdazo en el lateral de la red. Cerca del intermedio, en un escorzo Navarro tocó como pudo una peinada de Williams y fue a parar a la parte alta del larguero después de un leve desvío de Dituro que el árbitro ni apreció. No puede hablarse de una cascada de remates, pues el fútbol se fue apagando en ritmo, en viveza; excesiva premiosidad, poca movilidad, todo previsible, sin gracia. Conque , como bastante , una ventaja mínima se hubiera ajustado al avance del primer acto.

TiroAlPalo