Osasuna se quedó con un punto en su puesta de largo en la temporada, en el comienzo de la etapa del principiante Ramis al frente del aparato y en la categoría, en un encuentro en el que los rojillos dispusieron de oportunidades suficientes para marcar y en el que les penalizó la carencia de acierto, la puesta próximo que necesita la competición. En el castigo sin goles de Osasuna bastante tuvo que ver la actuación del portero del Levante, Ryan, salvador de los suyos con varias acciones determinantes.
Como se debe a los primeros minutos de la Liga, a Osasuna le faltó continuidad en su desempeño, asimismo le pasó al Levante, y lo mismo hubo momentos de mando de unos como de control de los otros o el vacío general de quienes quieren y no tienen la posibilidad de , o no les andan las piernas aún como se desea , ni se imagina el juego a la velocidad necesaria. El estado del césped tampoco favoreció la circulación de la pelota. Metido en la coctelera del debut, a Osasuna se le fueron marchando intensidad y prestaciones con el paso de los minutos.

El primer partido de la era Ramis enseñó a un conjunto que no desea perder nunca los papeles y que elige aguardar a desesperarse. Los rojillos no están llamados a buscar la pelea lejos de su parcela y, al contrario , eligen recogerse para admitir la pugna con todo el mundo en su ubicación , cerca y junto. Todas las modalidades son válidas si conducen a los resultados. Sin ir más allá , contra el Levante, con un poco mucho más de puntería, nadie le va a poder decir al entrenador que sus planes no han salido. El empate a cero –el resultado mucho más triste en casa – se llevó por delante la marca de encuentros consecutivos marcando en El Sadar, que se queda en 40 citas. La cuenta va a deber iniciarse nuevamente y el contexto pone el énfasis en que esto no hizo mucho más que empezar.
Osasuna dispuso de oportunidades en el primer tiempo para haber hecho una herida profunda a su contrincante con un mínimo de acierto. Los rojillos ofrecieron ahí sus mejores minutos. Sin perder el orden, guardando la vivienda , exponiendo repliegue sin la pelota y corriendo el juego en largo cuando de esta forma se lo ofrecía la posesión, el equipo de Ramis no necesitó abrazar ninguna locura para estar muy cerca del gol.
Dos ocasiones , firmadas por Herrando, a los 2 minutos, y Moncayola, a uno del reposo , fueron repelidas por Ryan en dos intervenciones que evitaron tantos cantados. Pero también estuvieron cerca de la diana Rubén García y Budimir, en un lanzamiento de falta el primero y el segundo con un cabezazo. La importancia de las acciones de estrategia, los saques de esquina, reivindicaron la figura de los centrales rojillos, multplicadas sus aptitudes en la región de peligro , personajes principales de él.
El Levante, incomodado por un Osasuna que le esperaba en su campo, con el paso de los minutos halló por dónde hacerle algo de daño. Ciertos centros por las bandas alteraron la cuadrícula de los rojillos y de uno de ellos Brugué remató de malas formas para enviar la pelota al larguero.
El fútbol pausado de Osasuna asimismo llevaba su parte dinamita pero había que ofrecerle quizás mucho más fuego a la precisión.
Entre las novedades de la alineación del debut, Arguibide se confirmó como una apuesta atrayente. El chaval demostró que es mucho más que una solución de urgencia para el del costado y, de hecho , el empuje del chaval por la lado derecho le dio a Osasuna aire y algunos centros desde la banda. Aimar no fue ninguna novedad en el once y al canterano le sometieron a un seguimiento inexorable del que se fue tocado.
En la reanudación, en el retorno de los rojillos con más ímpetu tras el paso por los vestuarios, que el suministro de balones al área en el momento en que se tiene un 9 reputado como Budimir quedó probado con el zapatazo desde la izquierda que el croata convirtió en una cabezazo envenenado que salvó el tozudo Ryan en otra acción para el lucimiento personal y salvación de los suyos. El ariete, cinco minutos después , superó al fin al misión australiano, pero esta vez se topó con el poste. El rechace no lo capturó Moi Gómez.
Antes de que el partido fuera decayendo definitivamente en los últimos quince minutos –por los cambios, por el ahogo, por un mayor desorden –, el Levante tuvo su oportunidad en una acción propiciada por Sergio Herrera. El meta no controló bien un pase al área y la acción quedó en un lanzamiento indirecto en el área por cesión. Quedó en un susto, como en una falta en el minuto 90 que se chocó con la barrera. El acercamiento no fue bueno en su recta final y, en verdad , no hubo oportunidades , abundaron las imprecisiones y, por el lado de Osasuna, no mejoró con los cambios y las reubicaciones –Moncayola terminó de lateral –. Que todo se quedara como estaba fue el premio único para todo el mundo. Un punto para ponerse en marcha.


