No se comprende el Real Mallorca sin el mallorquinismo y viceversa. Hablamos de una relación incondicional que no responde a raciocinio alguno y una aceptable prueba de esto se ha podido ver en Son Moix, donde aterrizaba el bicampeón de Europa, el PSG de Luis Enrique, conminando con meter el dedo en una herida que aún no termina de cerrar. Hasta el mucho más optimista se imaginaba un castigo de los parisinos en un duelo de contrastes, donde unos llegaban de alzar su segunda Champions sucesiva y otros, de descender de categoría. Aun así , el Mallorca no se arrugó y goleó por 3-0 en su vuelta a Son Moix.
Sin el primordial culpable de la celebración del encuentro presente por su reciente marcha al Atlético de La capital española , el choque adquiría un tono mucho más residual en la faceta puramente entretenedora de un partido de fútbol. Sin Kang-In Lee, el público de Son Moix quería regresar a presenciar una conexión semejante con un equipo al que el descenso le ha cambiado la cara.

Kvaratskhelia, el jugador con el mayor talante del conjunto francés, presentaba en los primeros 2 minutos su credencial ante Son Moix con una extraordinaria combinación en el área con Ndjantou, uno de la larga lista de nombres nuevos que Luis Enrique puso en competición sobre el tapete bermellón a raíz del reposo de los mundialistas.
Sin embargo , la extensión del contrincante no intimidó a un Real Mallorca nuevo de cabo a rabo. Calatayud informó de que por su banda, la defensa del PSG debía andarse con ojo con un centro que por último topó con Safonov. Dos minutos después fue Luvumbo quien empezó a gustarse por ese mismo costado. Se deshacía de Lucea con una finta y ponía la visión en un Pablo Torre con el cuchillo entre los dientes que remataba forzado y mandaba el balón sobre la portería.
Al filo de los veinte minutos es Toni Lato que, con un pase puesto en compromiso al filo del área, pierde el esférico y se lo regala a Mbaye, quien estampaba el cuero en el larguero con un violento tiro. Y es entonces en el momento en que se destapan la rebeldía de Luvumbo. Jan Virgili tras recibir un balón en la de adelante , escanea y analiza el ambiente y halla al angoleño , que con un punterón bate a Safonov para abrir la lata en Son Moix.
El partido se desata y Kvaratskhelia deseaba su revancha. El extremo se deshacía de Calatayud con un caño y seguía adentrándose en lote hostil con una ruleta al alcance de pocos aunque la atención de Raíllo al asunto terminó por desordenar la jugada tras una buena entrada a ras del suelo.
El partido llegaba en el final de su primer cuarto con la pausa de hidratación tras un desafortunado choque de cabezas entre Valjent y un defensor parisino. El eslovaco se llevó la peor parte y debía ser atendido mientras que Luis García aprovechaba para acabar de dar unos pocos ajustes.
En la reanudación se pudo ver a de los mejores ‘Mallorcas’ de los últimos tiempos. Vertical, decidido y descarado. Avisaba el grupo bermellón a través de un contragolpe dirigido por Pablo Torre y secundado por Virgili, Fuentes y Luvumbo, quien termina recibiendo y perdiendo por buscar de nuevo a Pablo Torre con un pase lleno de intención.
Pasada la media hora, Virgili se activaba y jugueteaba en el área para divertimento de la afición y diversión de una defensa parisina, que miraba los vaciles del catalán. El radical mandaba un balón al del costado de la red y forzaba un córner que acabaría rematando Valjent con un disparo lejano. Achuchaba el Mallorca.
Darder, poco expeditivo y más analista del encuentro hasta el momento , hurta un balón en tres cuartos de campo para combinar de pared con Fuentes. Halla a Virgili, que se encontraba en el momento culmen del partido, y con una preciosa picada hacía el segundo del partido. La afición respondía al unísono con un coro claro y conciso: ¡Virgili, quédate!
El de Vilassar de mar seguía travieso y no deseó despedirse de una excepcional primera parte sin buscar el segundo tanto en su cuenta particular con un fuerte tiro que rozaba el poste. Poco después fue Adrián Fuentes, poco participativo en el primer tramo y sirviendo más bien de boya de referencia en ataque, se peleaba con la defensa del PSG pero no llegaba con fuerzas para procurar evaluar a Safonov. García Verdura, colegiado del encuentro , señalaba la caseta y ponía fin a una gran actuación mallorquinista.
La segunda parte, mucho más calmada por norma general , comenzaba así como terminaba : con el Mallorca finalizando. Así pues , con un balón teledirigido de Álex Salón a la cabeza de Raíllo es como se cocinó el tercer y definitivo gol de un partido para los libros de historia.
El PSG desistió y le entregó el mando del acercamiento a un Mallorca que cada vez se agradaba más. Antonio Sánchez rozaba el poste, ahora de la portería de Chevalier, con un tiro desde fuera del área y Álex Salón , inspirado, le robaba el cuero a un Kvaratskhelia frustrado , asistía a Adrián Fuentes y el delantero, con una potencia desmedida , dejaba atrás a la defensa y a punto se encontraba de poner el cuarto en el luminoso.
El partido, poco a poco más dormido, se animaba gracias a una grada entregada que hacía la ola a modo de celebración. El conjunto de Luis García sometía al de Luis Enrique una y otra vez acorralándolo en su campo durante mucho más de quince minutos. En el 69, el ‘Pichu’ Cuéllar firma la primera parada de mérito de un portero del Mallorca en el partido tras un potente disparo de Mayulu.
Finalmente , el encuentro muere con una espléndida actuación del Mallorca en frente de un PSG a medio hacer , pero con la etiqueta de bicampeón pesando sobre sus hombros. El hombre del partido, Zito Luvumbo, recogió su premio MVP al término del partido. El primero de varios esta temporada.


